Conclusiones sobre miedos y fobias infantiles

El conocimiento sobre psicopatología, evaluación y tratamiento de las fobias específicas en la infancia se resume en el siguiente decálogo:

  1. La demanda de tratamiento psicológico es menor que en otros problemas y trastornos como el fracaso escolar o el negativismo desafiante, que preocupan más a los padres.
  2. Los adultos tienden a subestimar el malestar clínicamente significativo del niño y las repercusiones negativas en el área personal, familiar, escolar y social.
  3. La mayoría de las fobias específicas se inician en la infancia siendo un trastorno de ansiedad prevalente en menores de edad.
  4. La prevalencia es mayor en el género femenino.
  5. Existen numerosos y variados instrumentos de evaluación con propiedades psicométricas satisfactorias.
  6. Los instrumentos elaborados expresamente para evaluar este trastorno de ansiedad son las pruebas de aproximación conductual, las pruebas de tolerancia, los termómetros de miedo y los inventarios de miedos.
  7. El terapeuta de conducta dispone de una amplia gama de técnicas de tratamiento eficaces, que comparten el procedimiento genérico de la relación gradual en vivo con el estímulo fóbico.
  8. La desensibilización sistemática en vivo, la práctica reforzada y el modelado participante son tratamientos de probada y elevada eficacia.
  9. La desensibilización sistemática en imaginación, la desensibilización sistemática mediante movimientos oculares, el modelado gradual, las autoinstrucciones de valentía, la biblioterapia más juegos y las escenificaciones emotivas probablemente son tratamientos eficaces.
  10. Las imágenes emotivas son un tratamiento experimental.

A pesar de lagunas como la escasez de estudios longitudinales, la discordancia entre distintas fuentes de información, la parquedad de ensayos controlados con muestras clínicas, la ausencia de ensayos clínicos con la técnica de tensión aplicada para la hematofobia o la pobreza de datos sobre variables predictoras de la respuesta al tratamiento, la situación de la terapia de conducta para las fobias específicas en la infancia invita a un moderado optimismo.