El tratamiento del sobrepeso y la obesidad se asienta sobre tres pilares:

  • Alimentación hipocalórica equilibrada. La alimentación hipocalórica de bajo contenido en grasa, pero equilibrada (45-55% de la energía de la dieta de hidratos de carbono; 30-35% de grasas, y 10-20% de proteínas), se basa en una reducción de unas 500-600 kilocalorías al día respecto a la ingesta calórica previa. Se recomienda al paciente que evite saltarse comidas (hasta 4 diarias), aumentar su consumo de frutas y verduras, evitar fritos y rebozados (mejor a la plancha y al vapor) y los alimentos de alto contenido en grasas.
  • Actividad física. Su gran importancia reside en el hecho de que consume un número significativo de calorías. Para personas mayores es posible incrementar la actividad física no solo mediante el deporte, sino con acciones cotidianas muy simples (ej. bajar del autobús una parada antes, usar menos el coche, caminar 30 minutos al día o no usar el ascensor).
  • Tratamiento farmacológico. Los fármacos han demostrado eficacia y seguridad y ayudan a que la pérdida de peso sea alcanzable y más fácil de seguir. En España, tras la retirada de la sibutramina, el único fármaco legal es el orlistat.

Estrategias psicológicas para el tratamiento de la obesidad

El enfoque psicológico más usado para el tratamiento de la obesidad es el cognitivo-conductual. La investigación puso de manifiesto que con nueve sesiones los pacientes del grupo experimental (frente a los del grupo de control, que estaban en una lista de espera) redujeron su peso corporal de forma significativa.

¿En qué consiste un tratamiento básico de este tipo de pacientes? A continuación pasamos a detallar las principales estrategias utilizadas:

  1. Autorregistro. Los pacientes deben anotar lo que comen y beben durante la semana.
  2. Refuerzo y castigo de las conductas adecuadas (ej. comer frutas y verduras) y de las no adaptativas (ej. la conducta de picoteo), respectivamente.
  3. Control de estímulos. Se les enseña a comer siempre en el mismo sitio y a la misma hora, a elaborar listas de la compra (para evitar meter alimentos no permitidos a última hora) o a hacer la compra cuando ya se ha comido.
  4. Información y práctica acerca de la preparación de alimentos. Se explica a los pacientes en qué consiste una dieta equilibrada.
  5. Información acerca de la importancia de la actividad física mediante sesiones explicativas sobre el gasto energético que se produce con el deporte.
  6. Implantación de un estilo de comer adecuado. Se enseña a masticar más despacio o a meterse trozos pequeños en la boca.
  7. Sesiones de grupo. Todos los pacientes comentan las dietas que están realizando o las nuevas ac­tividades que están realizando.
  8. Identificación de pensamientos desadaptativos. Se insta a que los pacientes descubran cuáles son las cogniciones previas al consumo excesivo de alimentos para que de este modo puedan controlarlas.
  9. Entrenamiento en ruptura de cadenas conductuales. Se entrena la capacidad de acabar con las pautas comportamentales problemáticas (ej. aquellas que desembocan en atracones).
  10. Estrategias para la resolución de problemas. Se enseña a anticiparse a situaciones tipo, en las cuales el paciente tenía problemas, para que en el futuro sepa cómo afrontarlas.