10.5. Modelos de producción oral

En el habla existe una audiencia que está interactuando con el hablante. Existe un contexto al que se puede referir el hablante en todo momento, a veces incluso a través de gestos o referencias visuales.

En la escritura falta esa interacción, por lo que debe imaginarse la audiencia a la que dirigir su escrito y tiene que pensar en esos detalles y aclaraciones. El escritor necesita construir todo el contexto y hacer las referencias explícitas para que el lector pueda entender lo que lee.

Además, la escritura, existe el proceso de revisión del escrito, por lo que, el lenguaje escrito está mucho más cuidado que el oral en todos los niveles: mayor cohesión del discurso escrito, ideas más ordenadas, mayor complejidad sintáctica y vocabulario más extenso.

Aunque en los últimos años han surgido formas de escritura para comunicarse a través de los medios electrónicos (whatsapp, twiter, etc.) dando lugar a mensajes escritos, más parecidos al habla.

Glynn, Britton, Muth y Dogan pedían a sus participantes que escribiesen un borrador con cuatro condiciones diferentes: con oraciones bien cuidadas, con oraciones completas pero sin cuidar la forma, con notas organizadas y sin notas. Así, observaron que los participantes producían menos ideas era cuando tenían que cuidar las oraciones y en la que producían más ideas era cuando escribían sin notas.

En un experimento similar, Kellog pedía a los participantes que escribiesen una carta de negocios también con cuatro condiciones diferentes fruto de la combinación de dos variables: calidad del borrador (preocupándose de la forma y sin preocuparse de ella) y esquema (haciendo un esquema previo y sin esquema previo).

Kellog encontró que los participantes escribían cartas de mayor calidad y con mayor número de ideas en la condición con esquema que en la condición sin esquema sin que existieran diferencias en cuanto a la variable calidad del borrador.

La mayoría de los modelos coinciden en suponer la existencia de tres niveles básicos de representación: significado, representaciones léxicas y fonemas. Las diferencias surgen cuando se entra en el detalle de su funcionamiento y de cómo se relacionan entre sí. A grandes líneas podrían agruparse en: modelos discretos o modulares, y modelos interactivos.

Modelos discretos o modulares

Los modelos discretos o modulares defiende que las distintas etapas de procesamiento actúan en serie como si fueran módulos independientes, de manera que cada subproceso no se inicia hasta que ha finalizado el anterior; así, la selección fonológica no comenzaría hasta que hubiera terminado la léxica, que no empezaría hasta que finalizara la semántica (Flujo de activación hacia adelante).

El modelo Merrill Garrett defiende que la producción del lenguaje atraviesa una serie de etapas de procesamiento discretos, distinguiendo tres niveles principales de procesamiento: el nivel del mensaje o conceptual (selección léxica y determinación de las estructuras funcionales), el de la oración con dos subniveles, funcional (formas léxicas y contenido semántico de los sintagmas) y nivel posicional (especifica la posición de las palabras dentro del marco sintáctico, así como sus relaciones de concordancia gramatical), y finalmente el nivel articulatorio o motor.

Garrett distingue entre palabras de contenido o clase abierta y palabras de función o clase cerrada.

Según el modelo de Levelt, la selección de las palabras habladas parte de la base de que la producción del lenguaje atraviesa una serie de estadios ordenados y que la activación va pasando de unos a otros sin retroalimentación hacia atrás.

Fase de preparación conceptual → selección del lemma → dominio fonológico − articulatorio; morfológica y fonológica

Un aspecto importante de este modelo es que el hablante se oye a sí mismo mientras habla y pone en marcha un proceso de supervisión o automonitorización de su propia respuesta sonora con el fin de detectar cualquier error y corregirlo sobre la marcha.

Modelos interactivos

En los modelo interactivos los procesos actúan en paralelo, lo que significa que pueden estar funcionando varios de ellos a la vez (Flujo de activación bidireccional).

En el modelo de dos pasos de Gary Dell implica la doble transferencia de información entre tres niveles de procesamiento: semántico, léxico y fonológico.

Así, la información semántica activa la representación léxica de la palabra y, además, a otros nodos léxicos que comparten rasgos del significado y que actúan como competidores.

El modelo explica bien la elevada tasa de errores mixtos que ocurren en el habla espontánea, es decir, aquellos en los que la palabra errónea guarda a la vez una relación semántica y fonológica con la pretendida (pato-gato), basándose en que la palabra errónea recibe activación no sólo semántica, sino también fonológica, por lo que compite mejor con la correcta.

Otro modelo interactivo de gran influencia es el de Stemberger, que plantea un conjunto de componentes que se influyen mutuamente mediante conexiones bidireccionales.