4.2. Modelo explicativo de la ansiedad

2.1. Etiología Del TAG

En el surgimiento del TAG intervienen una vulnerabilidad biológica y una vulnerabilidad psicológica. Respecto a la primera, no parece haber una carga genética específica para el TAG como tal o, como mucho, ésta no es muy grande.

De todos modos, es posible que haya una hipersensibilidad neurobiológica al estrés genéticamente determinada. Esta vulnerabilidad biológica puede interactuar con una vulnerabilidad psicológica, de modo que ante la ocurrencia de eventos estresantes o problemáticos, la persona puede responder con preocupación y ansiedad; esta respuesta estará moderada por factores como las habilidades de afrontamiento y el apoyo social.

Borkovec ha distinguido dos componentes en la vulnerabilidad psicológica: la percepción de amenaza generalizada y el sentirse incapaz de afrontar los eventos amenazantes. Esta vulnerabilidad ha podido surgir a partir de la experiencia de eventos traumáticos o muy estresantes y de ciertos estilos educativos que favorecen un apego inseguro a sus seres queridos en la infancia. Aparte de estos, otros factores históricos asociados al TAG han sido haber tenido progenitores con trastornos ansiosos o depresivos, la perdida de un progenitor antes de los 16 años, padre alcohólico, maltrato verbal, aborto tras embarazo no deseado y haber tenido que cuidarse anticipadamente de los progenitores en la infancia.

Las personas con TAG presentan a menudo características de personalidad tales como perfeccionismo, dependencia y falta de asertividad, las cuales pueden haber sido favorecidas por haber sido educado por padres sobreprotectores, muy exigentes y/o ansiosos.

2.2. Mantenimiento Del TAG

En función de la historia anterior, las personas con TAG aprenden a estar hipervigilantes para descubrir las posibles amenazas, ya sean de tipo externo o interno. Este sesgo atencional hacia la información amenazante puede ser automático.

Aunque los datos no son totalmente coincidentes, no parece que el sesgo de atención vaya acompañado de un sesgo de memoria explicita hacia la información amenazante; esto sugiere una evitación cognitiva de la elaboración de esta información. En cambio, hay datos contradictorios de que exista un sesgo de memoria implícita. Este último sesgo implicaría que la información amenazante es codificada a pesar de la evitación tras detectarla.

Junto al sesgo atencional, las personas con TAG tienden a interpretar la información ambigua como amenazante y a exagerar la posible amenaza implicada en determinadas situaciones.

Por otra parte, el grupo de Dugas ha destacado la intolerancia a la incertidumbre y a la activación emocional como fenómenos claves en los trastornos de ansiedad en general y en el TAG en particular. Según Dugas y Robichaud, la intolerancia a la incertidumbre contribuye al desarrollo y mantenimiento de las preocupaciones al facilitar:

  1. Los sesgos cognitivos antes mencionados (atención sesgada hacia la amenaza, interpretación de la información ambigua como amenazante, exageración de la probabilidad de la amenaza, necesidad de mayor información a la hora de tomar decisiones)
  2. La orientación negativa hacia los problemas, la cual, a su vez, interfiere con la puesta en marcha de las habilidades de resolución de problemas
  3. Las creencias de que las preocupaciones son útiles
  4. El empleo de estrategias de evitación.

Asimismo, los clientes con TAG tienen más dificultades para identificar, describir y aceptar sus emociones e informan de más miedo a las emociones negativas.

Lo que se teme en el TAG no es una amenaza presente, sino una amenaza futura de muy baja probabilidad de ocurrencia para la cual no existe ninguna solución tipo acción; de este modo, los únicos recursos que quedan son los de tipo mental y entre estos, ante la carencia de otros más adecuados, la preocupación constante en un intento de prevenir la amenaza. Una vez que una preocupación se pone en marcha, perdura hasta que la situación origen de la misma cambia, hasta que surge otra fuente de preocupación más potente o hasta que la persona pasa a considerarla poco útil e incluso aversiva.

Los eventos disparadores y la percepción de amenaza y falta de recursos pueden activar también creencias de que las preocupaciones son útiles. Estas creencias contribuyen al mantenimiento de las preocupaciones.

Los clientes con TAG, los cuales tienden a sobrestimar la utilidad de sus preocupaciones, informan básicamente de siete tipos de creencias:

  1. Preocuparse ayuda a descubrir el medio de evitar lo que se teme.
  2. Preocuparse es un medio eficaz de resolver problemas.
  3. Preocuparse motiva a llevar a cabo lo que hay que hacer.
  4. Preocuparse prepara para lo peor, protege de las emociones negativas.
  5. Preocuparse puede por sí mismo evitar la ocurrencia de consecuencias negativas o hace menos probable que ocurran.
  6. Preocuparse ayuda o no pensar en otras cosas más perturbadoras emocionalmente.
  7. Preocuparse es un rasgo positivo de personalidad.

Las preocupaciones tienen varios efectos, muchos de los cuales contribuyen a mantenerlas. Además, las preocupaciones se ven agravadas por la ocurrencia de eventos estresantes y el humor deprimido. Los efectos de las preocupaciones son:

  • Prevención o reducción del procesamiento emocional de la información.
  • Conductas de seguridad. Son estrategias dirigidas a prevenir la amenaza y reducir la ansiedad y pueden ser cognitivas y conductuales.
  • Ansiedad, deterioro de la ejecución de tareas, problemas de concentración, perturbaciones del sueño, tensión muscular, fatigabilidad, irritabilidad.

Por otra parte, Wells ha señalado que con el paso del tiempo los clientes desarrollan creencias negativas sobre las preocupaciones. A partir de experiencias propias y/o de otros, los clientes tienden a creer que preocuparse es incontrolable y peligroso. Estas creencias negativas estimulan lo que Wells ha denominado preocupaciones Tipo 2 o preocupaciones sobre la ocurrencia de preocuparse. Estas metapreocupaciones, o valoraciones negativas sobre preocuparse, son más frecuentes en clientes con TAG que en personas no ansiosas y deben ser distinguidas de las preocupaciones Tipo 1 o preocupaciones sobre eventos externos y eventos internos no cognitivos. Las creencias negativas y preocuparse sobre preocuparse tiene una serie de efectos:

  • Mayor atención y mejor detección de pensamientos no deseados.
  • Intentos de controlar los pensamientos no deseados mediante conductas de seguridad cognitivas.
  • Conductas motoras de seguridad dirigidas a buscar tranquilización y prevenir los peligros asociados con las preocupaciones tipo 1 y 2.
  • Respuestas emocionales y otros síntomas.