5.7. El dibujo infantil

El niño es capaz de representar la realidad y las imágenes internas a través del dibujo. El dibujo surge de la actividad motora. Los primeros dibujos son reproducciones de movimientos de la mano (zig-zag). El vinculo entre el juego, el dibujo y la lengua escrita es muy estrecho.

Se podría considerar el dibujo como una imitación exteriorizada realizada por el propio sujeto.

El dibujo esta en conexión con las restantes manifestaciones de la función semiótica y su desarrollo sigue en paralelo en algunos aspectos.

El dibujo tiene un componente motor importantísimo ya que necesita controlar sus movimientos. También tiene un componente cognitivo que hace que refleje muy bien la comprensión que tiene el niño de la realidad, su representación espacial y cómo concibe las cosas. El aspecto afectivo también es muy importante.

La característica que diferencia el dibujo de otras actividades es la producción material del niño.

Este rasgo de producción de material suscitó el interés de los investigadores. Se examina en los trabajos de Preyer (1882). Sully influido por el evolucionismo le dedica interesantes observaciones basadas en dibujos de personas y animales, establece un sistema de tres estadios:

  1. Garabato sin formas

  2. “Esquema lunar de la cara humana”

  3. Tratamiento más sofisticado de las figuras humanas y animales

En los primeros años del siglo XX aparecieron importantes estudios sobre dibujo infantil, como el de Luquet (1913 y 1937). Posteriormente el estudio del dibujo desapareció, para volver a aparecer en los 80 con estudios destacados como el de Goodnow (1977).

Las etapas del dibujo

Luquet publicó una interesante monografía sobre las producciones infantiles. En 1927 escribió un libro de síntesis que sigue teniendo gran valor.

Luquet establece que el dibujo infantil es fundamentalmente realista, siendo ésta su característica más esencial. Realista por la naturaleza de sus temas y por los resultados. Interés por las “formas de vida” más que por “las formas bellas”.

Fases del realismo de Luquet:

  1. Realismo fortuito

  2. Realismo frustrado

  3. Realismo intelectual

  4. Realismo visual

El realismo fortuito

El dibujo comienza siendo una prolongación de la actividad motora que queda plasmada sobre un soporte (garabatos). Estos garabatos son la base con la que el niño va a construir sus dibujos figurativos.

El niño pronto intenta plasmar la realidad en sus dibujos sin conseguirlo del todo por falta de habilidad.

El realismo frustrado

El niño intenta dibujar algo con precisión, pero se tropieza con su carácter limitado de la atención y su mínimo control motor.

Tienen especial interés en esta etapa los cefalópodos o cabezudos, primera representación de la figura humana (3 años y medio).

Según Luquet el rasgo mas importante en esta etapa es la “incapacidad sintética” que vemos reflejada en las proporciones y la orientación de los elementos del dibujo.

El realismo intelectual

Luquet señala que una vez superada la incapacidad sintética el dibujo infantil es completamente realista. Lo que ocurre es que el realismo del dibujo infantil no es igual que el del adulto. El realismo del niño es de tipo intelectual, mientras que el del adulto es visual. Esta es la fase más representativa de los dibujos infantiles.

Vamos a citar dos formas de representación mediante el dibujo infantil: la transparencia y el abatimiento.

La transparencia consiste en dibujar aquellas cosas que están ocultas haciendo que lo que las tapa sea transparente (pollo dentro del huevo).

El abatimiento es una proyección del objeto sobre el suelo.

El realismo visual

A partir de los ocho o nueve años, el niño empieza a tratar de representar la realidad tal como la ve. Intenta utilizar las reglas de la perspectiva y de atenerse al modelo, aproximándose a la percepción visual.

La evolución del dibujo no es lineal sino que se producen avances y retrocesos en su desarrollo.

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