12.7. Trastornos gastrointestinales

Ulcera péptica

La úlcera péptica consiste en una erosión de la mucosa del estómago o del duodeno causada por la acción de ácidos gástricos y pepsina. Se asocia con dolor en el epigastrio, que aparece varias horas después de comer y que también ocurre durante el sueño.

Diferencias entre las úlceras gástrica y duodenal:

  • La edad de comienzo de la úlcera gástrica es anterior. La úlcera duodenal presenta mayor frecuencia en los hombres.

  • La úlcera duodenal tiene una prevalencia mayor en personas con grupo sanguíneo tipo 0 y en personas que no secretan antígeno AB en saliva.

  • Los pacientes con úlcera duodenal muestran elevación en la secreción de HCl y de pepsina (la gástrica no).

  • Los pacientes con úlcera duodenal muestran más cambios significativos en su vida (sucesos vitales) que preceden al inicio de la enfermedad, que los pacientes con úlcera gástrica (aunque también muestran aumento de sucesos vitales).

Síndrome de intestino irritable (SII)

Afecta al 15-20% de la población, y es un trastorno funcional de la motilidad del tracto intestinal caracterizado por un complejo sintomático crónico y recurrente no explicable por alteraciones estructurales ni bioquímicas.


Criterios para el diagnóstico del síndrome de intestino irritable (según Drossman y cols., 1994)

Sintomatología recurrente o continuada durante al menos tres meses:

  1. Dolor abdominal que mejora con la defecación o se asocia a cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones

  2. Alteraciones en la defección, al menos en un 25% de las veces, de 2 o más de los siguientes síntomas:

    • Alteraciones en la frecuencia de las defecaciones

    • Alteración en la consistencia

    • Alteración en la evacuación

    • Eliminación de moco

    • Distensión abdominal

La evaluación incluye un examen médico para descartar otras alteraciones.


Los síntomas son producidos por un aumento de la respuesta motriz intestinal (colon) a estímulos que afectan al tracto intestinal (dieta, activación emocional, distensión) y/o por un aumento de la sensibilidad visceral a estos estímulos vía SNC y autónomo. Datos recientes sugieren que los pacientes con SII tienen alteraciones en la percepción del dolor: umbrales más bajos y alteraciones en la transmisión del dolor visceral.

El SII es el trastorno que más interés ofrece desde el punto de vista psicológico debido a que el tratamiento médico es poco eficaz y a que no se asocia a trastornos orgánicos objetivables, así como que el tratamiento médico es poco eficaz. La relación entre estresores psicológicos y sintomatología aparece en el 50-85% de los pacientes.

Aunque los pacientes con SII muestran elevaciones significativas en escalas de histeria, hipocondriasis, depresión y neuroticismo aún no se han referido patrones psicológicos característicos en estas personas. Tienen además significativos rasgos clínicos de ansiedad y depresión y una mayor prevalencia de trastornos psiquiátricos que los sujetos sanos.

Los pacientes desarrollan una serie de comportamiento asociados a sus síntomas (excesivo número de visitas médicas, absentismo laboral…) que son determinados por factores psicosociales.

Trastornos inflamatorios del intestino

La colitis ulcerosa es una grave inflamación de la mucosa del intestino grueso. Sus principales síntomas son dolor abdominal intenso, fiebre, taquicardia y síntomas secundarios a la diarrea mucosa y sanguinolenta. El cáncer de colon es su complicación más seria.

La enfermedad de Crohn es un proceso inflamatorio necrosante que afecta primero a la mucosa y se extiende penetrando en toda la pared intestinal. El paciente refiere dolor abdominal, retortijones u otras sensaciones dolorosas. Si el trastorno es más grave, puede sufrir anemia persistente, pérdida de peso y síntomas de malnutrición y mala absorción. También puede tener diarrea sangrante y obstrucción intestinal debido a las cicatrices.

Los mecanismos propuestos para la explicación de ambos trastornos son:

  • Un proceso infeccioso.

  • Alteraciones en la motilidad intestinal.

  • Respuestas inmunológicas anormales.

La posible contribución de mecanismos inmunológicos permitiría explicar por qué características psicosociales de los sujetos como su exposición a acontecimientos estresantes pudieran precipitar la exacerbación de la enfermedad.

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