5.2. Tipos del trastorno de estrés postraumático

Según el DSM-IV-TR, el diagnóstico de TEP requiere la presencia de los síntomas mencionados durante un periodo superior a un mes. En caso contrario, se considera como un trastorno de estrés agudo. El TEP puede presentarse de forma aguda cuando la antigüedad de los síntomas es inferior a 3 meses, crónica cuando es superior 3 meses y con un comienzo diferido cuando los síntomas se inician mucho después del trauma (6 meses).

Las variables de las que depende el comienzo diferido no están claras. Aunque los síntomas parecen estar presentes desde el principio, algunas situaciones nuevas (echarse novio por primera vez después de una violación), estresores de la vida adulta (divorcio) o vicisitudes del envejecimiento (pérdida de los padres) pueden actuar como sucesos desencadenantes que reactivan el TEP latente. En otros casos el comienzo diferido puede deberse simplemente un síndrome subclínico que se identifica de forma tardía.

La distinción de los 2 subtipos no estaba presente en el DSM-III-R. Esta distinción era necesaria porque desde una perspectiva psicopatológica se permite diferenciar la sintomatología del TEP en diferentes fases y porque ambos subtipos pueden responder a tratamientos diferenciados.

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