4.4. Neuroimagen funcional

Se puede visualizar como el cerebro procesa los fonemas, las palabras y los encadenamientos de palabras y sonidos. Existen 3 sistemas neurales en el hemisferio izquierdo que se usan en la lectura:

  • El sistema anterior incluye la circunvolución frontal inferior y participa en la articulación y el análisis de palabras.

  • El sistema parietal y temporal participa en el análisis verbal.

  • El sistema occipitotemporal se relaciona con la identificación rápida y la fluidez de las palabras.

A medida que madura el niño, las 2 regiones posteriores se van implicando en los problemas de aprendizaje. El área del cerebro relacionada con el procesamiento rápido y automático del material escrito (región occipitotemporal) está alterada en quienes tienen problemas de lectura. La disfunción de esta región también se relaciona con las dificultades de encontrar la palabra que suelen experimentar niños y adultos con dislexia.

TDAH

El hallazgo de que el esplenio (la parte posterior del cuerpo calloso) es más pequeño en los casos de TDAH puede ser algo específico de este trastorno. No se encontraron diferencias en las regiones anteriores del cuerpo calloso, en la longitud de éste o en el tamaño total del área callosa. Eso indica que las diferencias en la respuesta a la medicación puede estar mediada por la menor cantidad de conexiones entre las regiones posteriores del cerebro.

RM estructural

Un estudio de RM estructural encontró que las regiones frontales tenían un volumen menor en niños con TDAH que en los sujetos de control, dándose la mayor diferencia en la región frontal derecha. Se encontró por otro lado que la región del núcleo caudado y otros núcleos basales anteriores tenían asimismo un volumen menor los niños con TDAH que los sujetos de control.

El análisis de la sustancia blanca del área frontal reveló un volumen significativamente menor de dicha sustancia en la región frontal derecha en la muestra de sujetos con TDAH.

Las diferencias en regiones hemisféricas específicas implican un proceso durante el desarrollo nervioso que altera la configuración del sistema neural, particularmente en el hemisferio derecho, en los niños con TDAH. También se han hallado diferencias en el cuerpo calloso.

En niños con TDAH se ha observado que la región del núcleo caudado es más pequeña. El núcleo caudado está íntimamente ligado al sistema dopaminérgico. Las lesiones del núcleo caudado en adultos y en animales provocan conductas muy parecidas a las que se observan en los niños hiperactivos. La hiperactividad es un síntoma frecuente en caso de infartos que afecten al núcleo caudado. Dicha diferencia podría estar relacionada con un descenso del nivel de neurotransmisor que se transmite a los lóbulos frontales, lo cual afecta al nivel de habilidades de atención compleja.

Se ha encontrado que el núcleo caudado derecho es menor y simétrico al núcleo caudado izquierdo en la muestra de niños con TDAH, mientras que en el grupo de control el volumen del núcleo caudado derecho era mayor que el del izquierdo.

El volumen del núcleo caudado disminuía significativamente con la edad en los sujetos de control pero en el grupo de TDAH no se daban diferencias.

Hay datos que indican diferencias entre niños con TDAH y los del grupo control en la región anterior de la circunvolución del cuerpo calloso (o circunvolución del cíngulo) (CCA). El volumen de la CCA derecha es menor en niños con TDAH que no han recibido tratamiento con estimulantes. La CCA es una estructura que parece ser crucial para dirigir la atención así como para ser consciente de la resolución adecuada o inadecuada de un problema.

El cerebro de los niños con TDAH puede caracterizarse por ciertas anomalías neuroevolutivas y que éstas podrían asociarse y relacionarse con anomalías prenatales en la migración celular y la maduración cerebral.

Las exploraciones con RM podrían demostrar que existen diferencias de estructura cerebral entre los subtipos del TDAH. Dado que los subtipos del TDAH responden de modo distinto a la medicación sugiere que dichos subtipos podrían comprometer a diferentes mecanismos cerebrales.

RM funcional

Lo estudios de neuroimagen funcional han hallado:

  • Menor grado de activación en la región dorsolateral del lóbulo frontal y en la CCA.

  • Durante las inhibiciones ineficaces, los grupos de control muestran mayor activación en la CCA y en la CPFVL que los niños con TDAH.

Las investigaciones sobre el TDAH mediante resonancia magnética funcional (RMf) se han centrado principalmente en el control de inhibición de la respuesta. En adultos normales estas tareas de inhibición implican a la corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL). 

Autismo

El uso de neuroimagen estructural de niños con un trastorno del espectro autista (TEA) indica:

  • Diferencias en el cuerpo calloso, particularmente menor cantidad de fibras, así como en el área sagital media y en la densidad de la sustancia blanca. Estas diferencias se relacionan con dificultades de procesamiento del lenguaje y de memoria operativa.

  • Un aumento del tamaño cerebral que se debe a una mayor cantidad de sustancia blanca. En adolescentes y en adultos con autismo no se ha observado un aumento del tamaño cerebral, pero sí mayor perímetro cefálico.

  • Una hipoactivación en las áreas prefrontales en sujetos con TEA y una activación más alta en los sujetos de control, sobre todo en la región prefrontal izquierda.

  • Una reducción metabólica significativa en la circunvolución cingulada anterior (CCA), área que juega un papel importante en la supervisión de los errores y en los circuitos frontoestriados implicados en el procesamiento visoespacial.

  • Menos activación en la circunvolución facial fusiforme (CFF) derecha cuando un niño con TEA contempla rostros. Al parecer, los niños con TEA prestan menos atención a las caras.

  • Disminución del volumen del cuerpo calloso y anisotropía fraccional reducida (AF) en la rodilla, el esplenio y la totalidad del cuerpo calloso.

Los niños con TEA necesitan más recursos cerebrales para procesar la información verbal. Esa falta de eficacia puede hacer que tarden más tiempo en procesarla y restarles recursos para comprender el significado de la prosodia del que habla o interpretar sus expresiones faciales.

La activación de la corteza temporal superior puede estar involucrada en la percepción de los estímulos sociales, gracias a sus conexiones con la amígdala y los lóbulos centrales. Estas áreas son importantes para procesar las expresiones faciales.

En conjunto, los resultados sugieren que los niños con TEA podrían estar usando sus redes neurales de modo ineficaz y que éstas tienen escasa conectividad en comparación con las de los niños de su misma edad.

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